Crédito Comercial

El crédito comercial es el aplazamiento en el pago que las entidades financieras les conceden a las empresas (clientes) en una transacción comercial de compra/venta de bienes y/o servicios. Dentro de la definición debemos resaltar que son otorgados a empresas de todos los tamaños y generalmente son usados para cumplir compromisos con el capital de trabajo, la adquisición de bienes, el pago de servicios, la refinanciación de  pasivos con otras entidades, el pago de proveedores, entre otros. Estos préstamos se hacen generalmente a corto plazo 30, 60 y 90 días, usualmente su plazo no supera los 4 años.

 

Usualmente son pactados a corto o mediano plazo debido a que de esta forma se favorece el crecimiento de la empresa en cuanto a su operación y expansión, adicionalmente esto permite que las empresas renueven o tramiten nuevos préstamos. La característica fundamental del crédito comercial es la de buscar satisfacer una necesidad básica para la empresa (cliente). La garantía para que tienen las entidades financiaras son los valores mismo de la empresa como son el estado financiero o el balance de ingresos y egresos. La solicitud es la que menor tiempo toma en ser ejecutado, debido a que la empresa respalda la solicitud de crédito con lo que posee, lo cual representa una buena garantía para las entidades financieras. 

 

crédito comercial

 

Se diferencian de los créditos de consumo en que su uso es netamente comercial debido a que las cantidades de dinero son generalmente altas y superan por mucho la cantidad que les es prestada a los clientes particulares usualmente.  Los créditos comerciales se pueden hacer en moneda nacional o moneda extranjera, dependiendo del tipo de inversión que la empresa va a realizar y las cotizaciones de las diferentes monedas en el mercado. Igualmente el pago de la deuda se deberá realizar por parte de la empresa  en la moneda en la que fue efectuado el préstamo.

 

Muchas entidades financieras o bancarias que otorgan créditos comerciales  solicitan a las empresas solicitantes  comprobantes reales del destino del crédito, es decir facturas a pagar, cheques a cubrir, vales, pagares, entre otros documentos que permitan a la entidad comprobar el destino del préstamo y así evitar que la cantidad suministrada sea usada en otro tipo de transacciones, lo que se considera como malversación de fondos y es considerado por la ley como un delito.

 

En la actualidad, es una herramienta importante para la economía de muchos países, debido a que son estos créditos los que permiten el crecimiento de la mediana y la pequeña empresa, que en la vida moderna son se han convertido en ejes fundamentales de la economía de los países en vía de desarrollo.