
Las hipotecas con carencia son unos créditos hipotecarios que habitualmente se aplican a los más jóvenes, pues en ese momento de la vida es extremadamente complicado afrontar el gasto habitual que supone un préstamo hipotecario.
Las hipotecas con carencia alargan habitualmente los pagos más costosos, comenzando a pagar los primeros años un porcentaje menor, generalmente por una carencia de dos años, durante los que el cliente realizará un desembolso mensual reducido, permitiéndole mejorar su nivel económico con los años para afrontar los gastos mayores que generará su hipoteca.
En algunas de estas hipotecas carencia, es posible asignar diferentes plazos según los intereses del cliente, permitiéndole amoldar los pagos a sus necesidades.