
En la actualidad se suele solicitar habitualmente una hipoteca para la segunda vivienda, porque es una práctica que se ha extendido a imitación del modelo americano. La manera de actuar es muy parecida a otras hipotecas en la hipoteca segunda vivienda, con algunas salvedades, que la propia política bancaria de las entidades crediticias marca para cubrir sus riesgos económicos. De este modo, para una vivienda habitual la cuantía de la hipoteca es, en algunas ocasiones, hasta el 80% del valor de la tasación. En cambio para la hipoteca segunda vivienda, el importe del préstamo es menor: hasta el 50-65 % del valor de la tasación.
La segunda vivienda no se compra para ser la residencia habitual, más bien es para otras finalidades tales como: vacaciones, fines de semana, casa de campo, inversión pecuniaria y económica...
Otros casos reseñables son la subrogación de hipotecas, la hipoteca flexible y la hipoteca puente. En el caso de la hipoteca puente habrá que enlazar varias.
Ventajas para hacerse con una hipoteca para segunda vivienda
La compra de la segunda casa no dispone de ninguna desgravación ni ventaja fiscal adicional. Este extremo es por lo que muchos compradores se empadronan en las localidades en la que van a comprar su segunda residencia o para la hipoteca segunda vivienda.
Habitualmente, estas variantes de hipotecas de segunda vivienda se otorgan con condiciones menos ventajosas que las hipotecas para la adquisición de la primera vivienda, en lo referente a márgenes de financiación sobre valor de tasación, plazos de amortización y tipo de interés. Sin embargo hay entidades bancarias o bancos que ofertan unas hipotecas de segunda vivienda muy apreciadas, sobre todo en los casos en los que se necesita un margen de financiación elevado.